Si te apasiona la historia, prepárate porque hoy vamos a viajar a los inicios de dos formas de proteger las fachadas de los edificios y que, una de ellas, lleva más tiempo de lo que crees utilizándose.
Como nos gusta decir, las fachadas de los edificios son como su piel. Se ven afectadas por las inclemencias meteorológicas, y el paso del tiempo provoca que su función presente fallos que deben revisarse y corregirse periódicamente.
Las rehabilitaciones de fachadas son una práctica que desde SEICORLAN recomendamos para asegurar su perfecto funcionamiento, y si además queremos mejorar su confortabilidad y eficiencia energética, las fachadas ventiladas o la técnica SATE son excelentes soluciones. Pero, ¿cuál de ellas empezó a utilizarse primera?
Fachada ventilada, una idea centenaria
Las fachadas ventiladas, resumiéndolo mucho, son paredes dobles con una capa de aire intermedia. ¿El objetivo? Mejorar el aislamiento y evitar la humedad. Una solución arquitectónica con varios cientos de años de historia en culturas nórdicas y mediterráneas.
En el siglo XIX, los granjeros noruegos, con la finalidad de dejar de perder cosechas, duplicaron el número de paredes de sus graneros, dejando una capa de aire en el medio. Así esperaban que la pared de madera exterior evitara el paso de la humedad, que por medio de sus juntas abiertas hubiera ventilación, y que la pared interior se mantuviera seca.
A finales del siglo XIX, la arquitectura mediterránea, especialmente en España, desarrolló el conocido como tabique pluvial. Se trata de una pared exterior realizada a base de piezas cerámicas, a la que le sigue una cámara de aire que permite evacuar el agua y mejorar el aislamiento.
Con el paso del tiempo, los arquitectos fueron perfeccionando el sistema de aislamiento de las fachadas, variando materiales y técnicas, hasta llegar a lo que actualmente conocemos como fachada ventilada. Una solución muy útil, y de la que SEICORLAN es una empresa experta y experimentada en sus colocación.
Fachada SATE, mediados del siglo XX
El Sistema de Aislamiento Térmico Exterior, más conocido como SATE, es una técnica mucho más joven. Los primeros edificios en implementarla fueron en Berlín, en el año 1957. Por aquel entonces, el material aislante utilizado era el EPS (poliestireno expandido) y contaba con un espesor de 5 centímetros, en esas latitudes actualmente el grosor utilizado ronda los 30 centímetros.
El uso de esta técnica se extendió con facilidad, incluso también por España, donde se utilizó por primera vez en Barcelona, en 1978. Paulatinamente se incorporaron también nuevos materiales aislantes y acabados, capaces de responder a las diferentes necesidades de cada edificio.
La rehabilitación energética de una fachada con el sistema SATE asegura una disminución considerable del riesgo de condensaciones, un ahorro energético y una mayor confortabilidad para los habitantes del inmueble.
Como puedes ver, la preocupación por mejorar la calidad de vida en nuestros hogares es una constante en el ser humano. Afortunadamente contamos con diferentes opciones para poder elegir la que mejor se ajusta a nuestras necesidades.
Pero lo más importante es trabajar con empresas especializadas en la rehabilitación de fachadas en Gipuzkoa, como SEICORLAN. Nuestra experiencia nos permite asesorarte y acompañarte en todo el proceso, así como desarrollar el trabajo de la forma más satisfactoria para nuestros clientes. Si tienes cualquier duda, ponte en contacto con nosotros, ¡estamos encantando de ayudarte!